Nunca he sido muy dada a depender de las redes sociales. Es más, muchas
veces las tengo de adorno o para hacer que los días en los que estoy
insoportable parezcan un poco mejores.
Por tanto, tras ignorar no deliberadamente a Vero toda la tarde en twitter, llego a casa y leo lo que me ha dejado. Contesto a sus preguntas sobre las pelis. No tengo ni idea, puede que sean en japo o no, pero habrá que ir a verlas porque el Sol se pone. Y lo siguiente que leo es que hagamos un blog. Sin pensármelo le digo que sí, que incluso que podíamos usar uno que yo tenía. Extrañada me dice que no sabía que yo a lo que digo "Ya hija, porque nunca lo he usado". Y ¿por qué? Porque no me gustan los blogs. Pero este tiene algo especial y es que seguramente seremos dos mamarrachas escribiendo sobre lo que nos dé la gana (sí, Susie y de chupar madera, para algo nos dieron el derecho a la libre expresión).
No haremos críticas intelectualoides. A veces, quizás, vayamos a provocar. O lo hagamos sin pretenderlo. Y sí, puede ser que acabe junto a nuestros cuadernos, fotos y pintalabios. Formando parte de nuestra historia. Historia que creamos para nosotras y quien quiera opinar es libre, nosotras educadamente le ignoraremos. Como ahora mismo estoy haciendo con un servicio de mensajería instantánea en el móvil. También me agobia. Como los blogs.
Y por eso desde el hastío y la desgana hacia blogs ajenos, nace este. Fresquito como el verano. Y pa' gustos los colores. A quién no le guste... en fin, nos da igual.
Por tanto, tras ignorar no deliberadamente a Vero toda la tarde en twitter, llego a casa y leo lo que me ha dejado. Contesto a sus preguntas sobre las pelis. No tengo ni idea, puede que sean en japo o no, pero habrá que ir a verlas porque el Sol se pone. Y lo siguiente que leo es que hagamos un blog. Sin pensármelo le digo que sí, que incluso que podíamos usar uno que yo tenía. Extrañada me dice que no sabía que yo a lo que digo "Ya hija, porque nunca lo he usado". Y ¿por qué? Porque no me gustan los blogs. Pero este tiene algo especial y es que seguramente seremos dos mamarrachas escribiendo sobre lo que nos dé la gana (sí, Susie y de chupar madera, para algo nos dieron el derecho a la libre expresión).
No haremos críticas intelectualoides. A veces, quizás, vayamos a provocar. O lo hagamos sin pretenderlo. Y sí, puede ser que acabe junto a nuestros cuadernos, fotos y pintalabios. Formando parte de nuestra historia. Historia que creamos para nosotras y quien quiera opinar es libre, nosotras educadamente le ignoraremos. Como ahora mismo estoy haciendo con un servicio de mensajería instantánea en el móvil. También me agobia. Como los blogs.
Y por eso desde el hastío y la desgana hacia blogs ajenos, nace este. Fresquito como el verano. Y pa' gustos los colores. A quién no le guste... en fin, nos da igual.
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