La
conversación fue más o menos así, en la red social de turno (no voy a
nombrarla, que no me llevo comisión):
Irene:
Deberíamos ir a ver unas pelis que ponen en no sé dónde que hay cine de verano. [algo así me dijo, olvido datos].
Yo:
en japonés?
Irene:
y antes de que empiece puedes ver la puesta de sol.
Yo:
vale, que sea una en la que alguien tenga una vida desestructurada y sin
sentido y sufra. Son en japo?
[Como
Irene no contestaba aproveché para pensar un poco, porque me cuesta entender
que se diga que el sol se pone cuando se quita, para mí que se pone por las
mañanas…]
Yo:
Oye, escribimos un blog juntas?
Y
no me contestaba, igual que a lo de si eran las películas en japonés. La verdad
es que no es necesario contestar a todas las preguntas, esa norma no está
escrita y ella lo sabe porque es muy culta y muy leída, como Alaska.
No
sé si sigue de moda lo de los blog (o blogs en
plural, no sé inglés) o es algo que ya fue, la verdad. Yo antes miraba
muchos de canis (y digo miraba, porque leer no se podía, un día lo intenté y se
me empezó a caer un ojo… mucho susto) porque me fascinaba el color y la
vulgaridad. Y ahora también leo, google me lleva a ellos. No los voy a nombrar
porque no me llevo comisión, eso sí, si nombran el mío yo nombraré el suyo mil
veces porque en el fondo soy muy barata. A Irene le parecerá bien.
Yo
muchas veces he escrito entradas mentales para un blog, les ponía fotos y todo,
quedaban monísimas. Algo así como cuando veo chicas sin maquillar en el metro y
las maquillo mentalmente y no veas lo que ganan.
Y
ahora escribo un blog con Irene. Individualmente nunca podríamos, lo
abandonaríamos, así que vamos a probar así. Algo me dice que no va a funcionar,
que va a ser como esos cuadernos que empezamos, súper bonitos, que nos ponemos
muy nerviosas y por eso nos sale mala letra la primera vez que escribimos y que
luego se pierden por ahí. O cuando nos compramos un pintalabios rojo y
decidimos turnarlo y se pierde también.
Voy
a caer en el tópico de decir que aquí escribiremos sobre lo que sea y cuando
queramos. Y en el tópico de que sé que nadie los leerá y que no nos importa.
Ale, ya he caído. Un día contaremos lo que hacemos, aunque no le importe a
nadie… porque nadie lo leerá. Al día siguiente ella hablará de Susie y yo de la
época en la que me dio por chupar madera. Y así todo. Y yo abusaré mucho de los
puntos suspensivos unos días y del punto y aparte otros. Y ella no podrá
resistirse a poner frases en inglés.
Estoy
escribiendo esta entrada en un Word, porque aún no existe el blog. De hecho aún
no me ha contestado. Pero sé que lo hará y que dirá que sí y que diseñará el
blog, porque ella es mi Juan Gatti particular. Y si ella dice que nos pongamos
pseudónimos pues modifico esta entrada y ya está, todas anónimas y todas muy
dignas.
Estoy
acabando de escribir y estoy arrepintiéndome de esta idea. No me gusta esto
porque no tiene soporte físico, no queda en papel. Creo que no deberíamos
escribir un blog en internet.
Corto
y cambio.
Manuela (Loles León): Voy a decirte algo que no te lo
vas ni a creer.
Marta (Bibiana Fernández): Inténtalo…
Manuela (Loles León): Creo que me he quedado un poco
colgada en los ochenta.
“La Gran Depresión”.
Teatro Arteria Coliseum
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