Me he puesto a reflexionar y los coleteros son como algo muy prostituido. Pasan por la cabeza de mucha gente y cambian de dueño sin que te des cuenta. Además, se supone que son para llevar en el pelo y montón de gente lo lleva en la muñeca (yo incluída). Si hablasen podrían contar muchas cosas, así que me alegro de que no lo hagan.
Y esto se me ocurre a las 9am en una parada de bus, que hoy me voy a Soria. Hala, a la vuelta, entrada seria.
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