domingo, 12 de agosto de 2012

¡Por Barrabás!

Lo sabía. Inconsistencia a la hora de escribir. Lo siento mucho querida amiga, pero al menos me he dado cuenta y he retomado el hábito de escribir (que no el de monja).

Y me atrevo a darte un consejo. Estoy que lo tiro ¿eh? Las fiestas en casa son cómodas, pero no te las recomiendo. No al menos si eres como yo que me estreso por todo y espero demasiado de todo. Creo que es un me gusta/ya no me gusta como te pasa a ti. No me molesta ver que tiran las bebidas al suelo, se limpian. Pero que no actúen de acuerdo al plan y los ideales que tenías en tu cabeza amarga la hora del té a cualquiera. Así que aquí estoy ahora, tras haber limpiado y despachado a la gente que acogí para dormir. Estoy criticando, sí y sobre todo a mí misma. ¡Qué no se me vuelva a ocurrir! Ni mezclar gente. A veces funciona, a veces no. Creo que ayer funcionó a medias. En fin... (esa fue mi frase de la noche), al menos canté y bailé con Ariel, porque una tiene derecho a hacer en su casa lo que le dé la gana. Y soy mala anfitriona y lo sé. No me gusta ir detrás de la gente. Cuando llegan a un sitio con ambiente distendido deben incorporarse, porque lo más seguro es que yo esté haciendo otra cosa que en ese momento considere más importante, como maquillarme. 

¡Me llamaron mala anfitriona por estar maquillándome! Hábrase visto. Si hubieses estado me hubieras comprendido, es más, estaríamos compartiendo actividad. Incomprendida me hallo.

Cambiando de tema. Van a hacer un musical sobre la movida madrileña que se va a llamar "¡A quién le importa!". Creo que me voy a presentar. Aún no sé muy bien como irá, pero oye, por probar que no quede hermana.

Y esta licenciada en psicología por la Universidad de los amigos con problemas se va a comer gusanitos, porque no me apetece cocinar. Besos y purpurina.

No hay comentarios:

Publicar un comentario